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Monsieur l'abbé, detesto lo que escribe, pero daría mi vida para hacer posible que Ud. continúe escribiendo. (Carta de Voltaire a M. le Riche. Febrero 6 de 1.770)


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Ciudad Guayana, domingo, 5 de diciembre de 2004

DEL RESPETO AL LECTOR Y LA EXISTENCIA DE SANTA CLAUS

En estos días, en que el avance tecnológico ha hecho que perdamos nuestra capacidad de asombro y que la realidad social y económica empuja a muchos a madurar antes que el cronómetro biológico llegue a tal término, todavía hay personas con dudas existenciales.

Un períodico norteamericano ha respondido a una pequeña lectora, que les ha dirigido una carta, preguntándoles por la existencia de Santa Claus.

He aquí la respuesta:

"Virginia, tus amiguitos están equivocados. Se han contagiado del escepticismo de una época de descreidos. Sólo creen en lo que ven. Piensan que no puede existir nada que no sea comprensible para sus pequeñas mentes. Todas las mentes, ya sean de adultos o de niños, son pequeñas. En este nuestro gran universo, el hombre es un mero insecto, su intelecto es una hormiga comparado con el mundo sin fronteras medido por la inteligencia capaz de alcanzar toda la verdad y conocimiento.

Sí, Virginia, existe Santa Claus.

Su existencia es tan cierta como la del amor, la generosidad y la devoción; y tú sabes que existen y dan a tu vida su mayor belleza y alegría. Además, ¡qué monótono sería el mundo si no existiera Santa Claus!. Sería tan monótono como si no existiera ninguna Virginia. No habría fe infantil, ni poesía, ni romance para hacer tolerable la existencia. No tendríamos felicidad, salvo que fuera sentida y vista. La luz eterna con que la infancia llena el mundo se extinguiría.

¡No creer en Santa Claus!.Tú podrías también no creer en las hadas. Puedes conseguir que tu papá contrate varios hombres para vigilar todas las chimeneas en Nochebuena y cazar a Santa Claus. ¿Pero, incluso si no vieras a Santa Claus bajar, qué probaría eso? Nadie ve a Santa Claus, pero eso no es señal de que Santa Claus no exista. Las cosas más reales en este mundo son aquellas que ni los niños ni los adultos pueden ver. ¿Has visto alguna vez a las hadas bailando en el jardín? Por supuesto que no, pero eso no es prueba de que no estén allí. Nadie puede concebir o imaginar todas las maravillas que no podemos ver o sentir en este mundo.

Puedes romper el sonajero de un bebé y ver lo que hace ruido dentro, pero el velo que cubre el mundo invisible no puede romperlo el hombre más fuerte ni la fuerza unida de todos los hombres fuertes que hayan existido. Sólo Fe, imaginación, poesía, amor, romance pueden correr la cortina y ver la belleza celestial y la gloria del más allá. ¿Es todo esto real? En todo el mundo, Virginia, no existe nada más que sea tan real y duradero.

Gracias a Dios, Santa Claus existe y existe para siempre. Un millar de años pasarán, Virginia, nueve, diez veces mil años desde ahora, y él continuará poniendo felicidad en el corazón de la infancia." (sic)

Hasta aquí la respuesta a la pequeña lectora. Me faltó señalar que la carta de la niña y la respuesta del períodico ( a través de un editorial: Sí, Virginia, existe Santa Claus) son ciertas, pero ocurrieron a finales del siglo XIX. Exactamente, en el año de 1.897.

Una niña de 8 años, Virginia O'Hanlon, se acercó a su papá para preguntarle por la existencia de Santa Claus, pues sus amiguitos se burlaban de ella. Su padre (quien bien pudo llegar a ser un avezado político o torero latinoamericano) le respondió que escribiera una carta al diario The Sun (de New York) y que ellos le darían respuesta a su dilema.

Virginia escribió y el períodico The Sun respondió en su editorial del 21 de septiembre de 1.897 aclarando la duda de Virginia y de todos los niños del mundo.

Observe el lector que el períodico sentía que se debía a sus lectores y no a la publicidad. De alli que no importó que la lectora (que dedicó su tiempo y fe en escribirles) fuese una infante, que la pregunta resultase extemporanea y fuera contexto, pues no era Navidad y la prensa escrita trataba casos propios del mundo de los adultos. Un lector se dirigió a la sección de "cartas de los lectores" y el editor sintió la obligación de dar respuesta al mismo.

Este editorial hizo historia. En forma tal que, fue reimpreso todas las Navidades hasta el año de 1.949. Año en que el diario cerró sus puertas. Es decir, apareció durante 52 años consecutivos.

Fuente:
-YES, VIRGINIA, THERE IS A SANTA CLAUS

2 COMENTARIOS:

A las 10:19 a. m., Blogger unocontodo vino y dejó por escrito:

Muy muy buena la historia...

 
A las 11:50 p. m., Blogger KBULLA vino y dejó por escrito:

Lo que resulta de buena es lo humana que fue y es.¿No lo cree ud. así?

Gracias por pasar por aquí.

 

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